
¿Qué valor tiene que dar la puesta a tierra?
Es la pregunta que más nos hacen y la que peor se contesta en internet. No hay un número único. El valor máximo admisible depende del esquema de conexión a tierra de la instalación y, en uno de esos esquemas, del dispositivo de protección que tenga instalado. La Resolución 900/2015 no fija los valores: remite a la Reglamentación de la Asociación Electrotécnica Argentina.
Primero: qué esquema tiene tu instalación
Antes de hablar de ohm hay que saber cómo está conectada la instalación a tierra. Hay tres esquemas y se identifican con dos letras.
Esquema TT. El neutro del transformador de la distribuidora está puesto a tierra por un lado, y las masas del establecimiento están puestas a tierra por otro, con una toma propia e independiente. Es el caso habitual de una conexión a la red pública de baja tensión en Argentina.
Esquema TN-S. El neutro está puesto a tierra en el transformador y las masas del establecimiento se conectan a esa misma tierra a través de un conductor de protección propio, separado del neutro. Es lo típico cuando el establecimiento tiene subestación propia.
Esquema IT. El neutro del transformador está aislado de tierra o conectado a través de una impedancia, y las masas tienen su propia toma. Se usa en instalaciones donde no se puede interrumpir el servicio ante la primera falla, como quirófanos o ciertos procesos industriales.
Después: el valor que corresponde
En esquema TT, el valor máximo depende de la sensibilidad del interruptor diferencial que protege la instalación. La tabla 771.3.1 de la Reglamentación AEA 90364 fija tres escalones —10, 20 y 40 ohm— según la corriente diferencial nominal del dispositivo. Cuanto menos sensible es el diferencial, más exigente es el valor de resistencia que hace falta para que la protección actúe a tiempo.
En esquema TN-S el criterio es otro, porque la corriente de falla vuelve por el conductor de protección y no por el terreno. El protocolo toma como referencia un valor de 2 ohm para la toma de tierra de servicio.
Por eso no tiene sentido la pregunta «¿cuántos ohm tiene que dar?» sin decir antes qué esquema y qué protección tiene la instalación. Cualquiera que conteste un número sin preguntar eso, está adivinando.
¿Si el valor no cumple?
El artículo 3° de la Resolución 900/2015 lo prevé: cuando la medición arroja valores que no cumplen con la Reglamentación AEA, hay que elaborar un plan de acción para adecuar la instalación.
Un protocolo que documenta un desvío y muestra un plan en marcha es una posición defendible ante una inspección. No tener protocolo, o tenerlo vencido, no lo es.
Las correcciones habituales van desde mejorar la toma existente —agregar jabalinas, tratar el terreno, revisar las conexiones— hasta rehacer la puesta a tierra. Lo definimos junto con el informe, en orden de costo y de plazo.
¿Cada cuánto se repite?
El protocolo tiene una validez de doce meses. Al año hay que volver a medir, aunque no haya cambiado nada.
Fuera del calendario, corresponde medir de nuevo cada vez que se modifica la instalación eléctrica, se agregan máquinas o tableros, o se interviene sobre la puesta a tierra.
Y hay algo que no depende del calendario: el valor de resistencia varía con la humedad del terreno. Una toma que en marzo daba bien puede no dar en un invierno seco. Por eso el momento de la medición es un dato del protocolo, no un detalle.
¿Y si tu instalación es TN-S?
En TN-S no alcanza con medir un número. Lo que se verifica es una cadena, y si falta un eslabón el protocolo no cumple aunque la resistencia dé bien.
Primero, que el neutro del transformador o del grupo electrógeno esté realmente conectado a tierra, y que la barra de tierra del tablero principal esté vinculada con el neutro.
Segundo, el valor de la puesta a tierra de servicio, que es la del neutro: ahí es donde entran los 2 ohm.
Tercero, que cada masa eléctrica esté conectada a la barra de tierra —incluido el borne de tierra de cada tomacorriente—, comprobando la continuidad de cada conductor de protección uno por uno.
Cuarto, que las masas extrañas, las que no son eléctricas —cañerías metálicas, estructuras—, estén vinculadas a la barra de equipotencialidad principal.
Y quinto, cuál es el dispositivo previsto para la desconexión automática de la alimentación.
Una cosa más, que sorprende a mucha gente: si tu establecimiento recibe la energía en TT, no podés simplemente declarar TN-S. Para operar en TN-S o en IT hace falta instalar un transformador BT/BT y adoptar el esquema en su secundario.
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